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  • mariacortesyg

Sobre la Competitividad

La palabra competitividad se define como la capacidad de competir y/o la rivalidad para la consecución de un fin.

Se desglosa y especifica con la palabra competir: Dicho de dos o más personas. Contender entre sí, aspirando unas y otras con empeño a una misma cosa.


Esto se entiende o tiene su lógica cuando se persigue un trofeo, o en los animales en la competición por la supervivencia...

Pero, reflexionando un poco sobre mi experiencia a lo largo de mi vida en diferentes ámbitos, veo y he visto como este instinto se aplica a cualquier área: notas, deportes, apariencia, desarrollo laboral, posesiones, respuesta de las otras personas(muy evidente ahora en las redes sociales) y, por desgracia, en el yoga.





Desde mi perspectiva, la competitividad puede plantearse de diferentes formas:

- Hacia quien va enfocada: uno mismo, otra persona en específico, el resto de las personas.

- La forma en la que se experimenta: desde la compasión o desde la agresividad.

- Si causa algún tipo de efecto: negativo o positivo.


Después de 30 años, he sentido muchos tipos de competitividad y siempre me han acabado afectando a mí, de una forma negativa por la agresividad de mi competición y siempre ha sido por el enfoque a otra persona en específico.

Pienso que existe una linea muy fina que debe ser bien desarrollada y explicada y después experimentada entre la competitividad y la envidia comparativa.

Si la competitividad se vive de una forma compasiva, hacia uno mismo sobre todo con la idea que ejerza un efecto positivo es una herramienta maravillosa que la naturaleza nos ha otorgado para experimentar y para, si fuera necesario, poder superarnos.

Pero, si es la vanidad la que se vuelve la protagonista y la envidia la que nos guía, pierde totalmente la función con la que se nos regaló.


Desde que soy pequeña he practicado diferentes dinámicas, dentro del deporte y fuera de él, en el mundo de las artes o simplemente académicas, y la competitividad siempre acechaba.

Por desgracia, eso ha afectado a relaciones personales y a relaciones con actividades que posiblemente amaba y ahora rechazo.


He de decir que, gracias al yoga he desarrollado otra visión, ya muy alejada de esa vanidad y mala vibración; y también me ha alejado de ser la victima de otras personas. Porque en este tipo de relaciones, hay 2 víctimas: de quien surge este enfermizo sentimiento y el objeto de envidia/competitividad agresiva; y un "verdugo": de quien surge el sentimiento.






El yoga me ha acercado a mi individualidad dentro del grupo; a mi propia riqueza y flaqueza, a que se trata de cuidarse a uno mismo y disfrutar del camino. A que los sentimientos que no son sanos, no los quiero y a perdonarme y reflexionar cuando afloran en mi.

Que lo mejor es jugar, jugar con uno mismo y hacer partícipe a los demás de lo divertido del juego.

Alegrarse MUCHO de los éxitos ajenos es uno de los sentimientos más puros y en los que el amor incondicional que el yoga nos enseña se aplica más.


Agradezco todos los días la riqueza que el yoga me hace experimentar.

Deseo que puedas sentirla como yo,



Un abrazo,


María


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María Cortés Carrillo

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